Editorial

El Congreso de los matemáticos de 2006
Antonio Martinón

El pasado mes de agosto se celebró en Madrid el Congreso Internacional de Matemáticos (ICM). Era la primera vez que ese Congreso se celebraba en suelo español y ha supuesto el reconocimiento de la altura científica de la comunidad matemática española, que ha pasado de tener una influencia prácticamente nula en el concierto mundial a estar entre los países con una amplia producción científica. La decisión de celebrar este Congreso en Madrid se tomó hace cuatro años, en el anterior Congreso celebrado en China, y se logró gracias al esfuerzo de un reducido grupo de matemáticos españoles al frente de los cuales se encontraba el canario José Luis Fernández (Universidad Autónoma de Madrid).

En la ceremonia de apertura del ICM se entregaron las cuatro medallas Fields (distinción que suele compararse con los premios Nobel), además del premio Nevanlina y del premio Gauss. Las medallas Fields, en honor del matemático canadiense John Charles Fields (1863-1932), que fue el principal impulsor de la concesión de estas distinciones, fueron aprobadas en el ICM de Zurich de 1932 y entregadas por primera vez en el ICM de Oslo de 1936, que le fueron concedidas a Lars Ahlfors (1907-1996) y a Jesse Douglas (1897-1965) .

La estrella del ICM de Madrid en los medios de comunicación fue el ruso Grigori Perelman, que nació en 1966 en la antigua Unión Soviética. Ocurrió que Perelman rechazó la medalla Fields, que le fue concedida “por sus contribuciones a la geometría y su revolucionaria profundización en la estructura geométrica y analítica del flujo de Ricci”. Su trabajo culmina el esfuerzo de varios autores de cara a resolver plena y definitivamente la conjetura de Poincaré. No existían precedentes de que un galardonado no aceptara este premio y la decisión de Perelman fue recibida con cierto desconcierto entre los asistentes al Congreso. Por un lado, se insistía en la imagen tópica del matemático como ser humano raro y poco sociable. Por otro, se aceptaba el gesto de libertad y de independencia de un gran matemático.

Otra medalla Fields fue recibida por el también ruso Andrei Okounkov, nacido en Moscú en 1969, “por sus contribuciones en la interacción entre la teoría de probabilidades, teoría de la representación y la geometría algebraica”. En la actualidad es profesor en la Universidad de Princeton (New Jersey, Estados Unidos). Considera que “las Matemáticas son una empresa tanto personal como colectiva”, así como que “el intercambio de ideas es importante para el progreso”. Su trabajo tiene una íntima relación con la Física, de la que dice que “nos plantea maravillosos problemas matemáticos e incluso alguna pista para resolverlos”.

También el francés Wendelin Werner (nacido en Alemania en 1968), fue galardonado con la medalla Fields “por sus contribuciones al desarrollo de la evolución estocástica de Loewner, la geometría del movimiento browniano de dos dimensiones y la teoría conforme de campos”. Werner se “siente muy feliz de que la teoría de la probabilidad obtenga este reconocimiento”, aunque considera que “las nuevas visiones surgen precisamente cuando se combinan ideas de distintos campos. En realidad esto es lo que ha ocurrido hasta cierto punto en problemas en los que yo he trabajado, en los que el análisis complejo resultó tener una utilidad instrumental”.

Sin embargo, quien se ganó plenamente la admiración de los congresistas fue Terence Tao, americano de origen australiano, nacido en 1975, que con sólo 31 años consigue la medalla Fields “por sus contribuciones a las ecuaciones en derivadas parciales, combinatoria, análisis armónico y teoría aditiva de números”. Su conferencia plenaria produjo un gran impacto entre los asistentes, por su amplia y profunda visión de las Matemáticas. Uno de sus recientes teoremas, obtenido junto a Ben Green, establece que hay progresiones aritméticas de cualquier longitud formadas exclusivamente por números primos.

El premio Nevanlinna, que lleva el nombre del matemático finlandés Rolf Nevanlinna (1895-1980), se concede para destacar avances matemáticos sobre la sociedad de la información y en esta ocasión recayó en Jon Kleinberg, norteamericano nacido en 1971. Su trabajo ha contribuido a la comprensión de la sociedad de la información y la tecnología sobre la que se sustenta.

Finalmente, por primera vez se concedió el premio Gauss, instaurado en memoria de Carl Friedrich Gauss (1777-1855), uno de los más notables matemáticos de la historia. Este galardón distingue a los matemáticos que hayan realizado aportaciones importantes en el campo de las aplicaciones y recayó en el japonés Kiyoshi Ito, de 90 años, que ha centrado su trabajo sobre la “casualidad”.

Presencia española

Algunos españoles tuvieron un destacado papel en el Congreso. Únicamente Jesús María Sanz Serna (Universidad de Valladolid) había sido invitado a dar una conferencia en comisión en los congresos anteriores. Pero esta vez la situación ha mejorado mucho.

Por un lado, Juan Luis Vázquez (Universidad Autónoma de Madrid) impartió una conferencia plenaria (Ecuaciones difusivas no lineales), convirtiéndose de esta forma en el matemático español que ha tenido el mayor protagonismo en los Congresos internacionales.

También otros españoles fueron invitados a dar una conferencia en las distintas comisiones. Sus lugares de trabajo se reparten por toda la geografía española y más allá de nuestras fronteras: Marcos Mariño (CERN de Ginebra y Universidad de Lisboa), Rafael de la Llave (Universidad de Tejas en Austin), Xavier Tolsa (Universidad Autónoma de Barcelona), Antonio Ros (Universidad de Granada), Enrique Zuazua (Universidad Autónoma de Madrid), Francisco Santos (Universidad de Cantabria). Luis Vega (Universidad del País Vasco), David Nualart (Universidad de Barcelona), Vicente Caselles (Universidad Pompeu Fabra, Barcelona) y Juan J. López Velázquez (Universidad Complutense).

El presidente del ICM de Madrid, Manuel de León (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), se ha convertido en el primer español que entra a formar parte del Comité de la Unión Matemática Mundial (IMU).

Como se ve, “es la primera vez que un español…” es una frase que tiene que ver mucho con nuestras matemáticas en este año 2006. Es el resultado de un esfuerzo colectivo que ha tenido su punto de arranque a principios de los años ochenta del siglo pasado. Sin duda, será necesario avanzar más y prestar mucha más atención a las aplicaciones de las matemáticas, pero parece fuera de toda duda que, por fin, España va a tener en el campo de las Matemáticas el peso que le corresponde por su importancia como nación en el concierto internacional.

Antonio Martinón Cejas (La Laguna-Tenerife 1950). Licenciado en Ciencias Matemáticas por la Universidad de Zaragoza y Doctor por la de La Laguna, universidad en la que es Profesor Titular de Análisis Matemático. Es Catedrático de Bachillerato en excedencia. Sus áreas de investigación se encuentran en el análisis funcional y en la didáctica de las matemáticas. 

 

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