Historia y Cultura

El más joven matemático entre los más grandes
El avilesino Beltrán Fernández, de 19 años, asistió al Congreso internacional celebrado en Madrid

Saúl FERNÁNDEZ

Beltrán Fernández estudia tercero de Telecomunicaciones en Gijón, tiene 19 años, es de Miranda y, además, fue uno de los congresistas del Congreso internacional de matemáticas (en inglés, International Congress of Mathematicians, ICM) de Madrid, la reunión de todos los sabios exactos del orbe. «Me gustan las matemáticas. ¿Por qué asistí al congreso? Pues porque era una oportunidad única», explica.

En el ICM se entregan, entre otras cosas, las «medallas Fields» que son como los premios Nobel de matemáticas. ¿Por qué no se instituyó un galardón? Cuenta la leyenda que Alfred Nobel, el de la dinamita, el de los premios, nunca consideró que las matemáticas ayudaran al progreso del mundo. Si estaba o no equivocado, la respuesta es más que compleja.

El ICM de Madrid se celebró entre los días 22 y 30 de agosto. Asistieron todos los sabios vivos que bautizan teoremas, se habló y se discutió sobre la conjetura de Poincaré, uno de los siete problemas del milenio, según asegura el Instituto Clay de Estados Unidos. Este centro es el que ha puesto precio a las siete soluciones, si es que se hallan. Un millón de dólares para el autor de la respuesta. Así, con recompensa, las matemáticas han pasado a las páginas de información general de los periódicos. En Madrid, Beltrán Fernández fue testigo de ello, se hizo entrega de las medallas de esta tanda. Los congresos son cada cuatro años, tiempo ajustado para retener y fortalecer teorías. En las ciencias matemáticas hay un hato de ellas, muchas de difícil comprensión.

Terence Tao, Andrej Okounkov, Wendelin Werner y, sobre todos ellos, Gregory Perelman fueron los galardonados. Éste es el que, según parece, ha hecho que la conjetura de Poincaré sea ahora teorema. Un teorema es un hecho matemático que se cumple siempre y en todo lugar. «Resulta que no aceptó; me colé en la rueda de prensa en la que sir John Ball explicaba las razones del rechazo. Se le vio con muy mala cara. Al parecer, Perelman dijo que no aceptaba porque se sentía fuera de la comunidad matemática», asegura el estudiante avilesino, uno de los congresistas más jóvenes del ICM de Madrid, un privilegiado. «Se discutieron muchas cosas: hubo ponencias que trataban sobre la diferencia entre las matemáticas puras y las matemáticas aplicadas», comenta. Esto, la aplicación al mundo real de esta ciencia, es una de las preocupaciones mayores de estos científicos. Algo ha caído del mito cuando Ridley Scott y su hermano Tony producen «Numbers», una serie en la que matemáticos ayudan a resolver crímenes.

Los congresistas del ICM eran, como mínimo, estudiantes posgrado. «Los más jóvenes eran voluntarios, es decir, ayudaban en la organización. Yo no sabía que eso se podía hacer, porque no hicieron publicidad en mi facultad. Cuando me enteré de que se preparaba el congreso en Madrid sólo pensé en asistir», recuerda. Coincidió con el rector de la Universidad de Oviedo, Juan Vázquez; con el matemático y vicerrector Santos González. Y se tropezó incluso con Benoît Mandelbrot, que es experto en números fractales, uno de esos sabios que apellidan teoremas. En su caso, uno un tanto complicado de explicar y que hace referencia a aquellos objetos cuya dimensión no es un número entero.

Beltrán Fernández asistió a ponencias tan singulares como una titulada «Geometría tropical». En palabras de Fernández: «Un estudio de semianillos donde se descubre el alga de un conjunto o la ameba de un conjunto». Imre Simon era el científico aplicado.

«Se suspendió una que hubiera podido ser muy interesante: «Criptografía iraní en la Edad Media», recuerda.

ecoestadistica.com