Editorial

Matemáticas y competencias básicas


En el interminable ajuste de un currículo que cumpla eficientemente lo que la sociedad demanda del sistema educativo en una sociedad democrática, formar personas capaces de integrarse activamente en el mundo social y laboral, la última gran novedad es la incorporación del tópico de las llamadas “competencias básicas”.
Su sentido y origen hay que buscarlo en la idea europea (más exactamente de la Unión Europea), que, por ejemplo, en su documento “Facilitar el aprendizaje permanente para fomentar el conocimiento, la creatividad y la innovación” (redacción de 31 de enero de 2008) , nos dice “La adquisición temprana de competencias claves es una forma efectiva de establecer las bases para seguir aprendiendo, aumentando la equidad de los resultados y las capacidades generales.”

Entre esas competencias básicas aparece de forma destacada la competencia matemática como “la habilidad para utilizar y relacionar los números, sus operaciones básicas, los símbolos y las formas de expresión y razonamiento matemático, tanto para producir e interpretar distintos tipos de información, como para ampliar el conocimiento sobre aspectos cuantitativos y espaciales de la realidad, y para resolver problemas relacionados con la vida cotidiana y con el mundo laboral.”

¿Qué es lo nuevo en esto? Los números y sus operaciones básicas aparecen en los currículos desde hace muchos años. Como recordatorio incluimos los exámenes de ingreso de bachillerato de Marcelino Menéndez y Pelayo (1865) y de Federico García Lorca (1908), donde se pone de manifiesto que el divisor había perdido una cifra en esos 43 años (después pasó a dos, luego a una, luego a…). Lo mismo podríamos predicar de los símbolos o los aspectos espaciales y demás. Lo nuevo es que la habilidad adquirida tiene por objeto resolver problemas de la vida cotidiana.

Para este nuevo enfoque (en el Informe de Kuwait de 1990 ya aparece con claridad), tenemos una fuente de inspiración y un modelo serio y bien estructurado en las evaluaciones PISA. Las preguntas liberadas que conocemos ( www.institutodeevaluacion.mec.es ), y sobre todo, los marcos teóricos publicados nos pueden ser de gran ayuda para entender cómo preguntar y cómo evaluar las competencias básicas.

Los alumnos deben aprender de esta forma que asegura un mejor progreso educativo. Los profesores debemos aprender a enseñar con esta nueva metodología más atractiva y abierta a los intereses de nuestros alumnos. Supone entrar en un mundo donde la competencia matemática es una más de las ocho competencias que se dibujan en la ley. Hacerlo en coordinación con todos los profesores que inciden sobre un mismo grupo. Situarnos en una clave de intereses sociales y éticos que deben conformar el mundo en que queremos vivir. Hacer un esfuerzo de modernización y globalización de los conocimientos que impartimos sin olvidar que nuestros alumnos para ser hombres y mujeres de provecho necesitan saber dividir, dominar el espacio, interpretar gráficas, tener un sentido científico de las estadísticas y la probabilidad,…Estamos a las puertas de un nuevo cambio en la enseñanza de las Matemáticas. Vamos a hacerlo bien.

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